QUE PASA CUANDO CAMINAS UNA HORA.
Después de dos minutos, se activa la circulación.
Después de cinco minutos, tu cerebro recibe más oxígeno y tu estado de ánimo mejora.
Después de 10 minutos, el cortisol (la hormona del estrés) comienza a disminuir.
Después de 15 minutos, se estabiliza la glucosa y se activa tu energía.
Después de 30 minutos se activa la quema de grasa y el metabolismo.
Después de 45 minutos sientes mayor tranquilidad y claridad mental.
Después de 60 minutos el cerebro libera dopamina (la hormona del bienestar) por lo que puedes sentirte más feliz.
(Tomado de Clinic Mayo).
HUELLAS DACTILARES. ¿ALGUNA VEZ TE HAS PREGUNTADO PARA QUE SIRVEN?.
Ubicadas en las yemas de los dedos, forman parte de la vida cotidiana y son ampliamente utilizadas como método de identificación personal. Se emplean para desbloquear teléfonos móviles, hoy para abrir las puertas de los carros y los hogares, verificar identidades o aparecer en documentos oficiales como cédulas, pasaportes y registros civiles. Por ello, suelen considerarse una especie de “firma” única para cada persona.
Muchas personas creen que esa es su única función. En realidad, las huellas dactilares cumplen varios propósitos importantes en el cuerpo humano, razón por la cual han sido ampliamente estudiadas por científicos interesados en comprender cómo influyen en la manera en que interactuamos con nuestro entorno.
Más allá de su uso tecnológico o forense — donde permiten identificar individuos o resolver crímenes —, su función está estrechamente relacionada con la forma en que manipulamos los objetos.
Según explica el portal especializado The Conversation, las huellas dactilares comienzan a formarse cuando el ser humano todavía se encuentra en el útero materno, aproximadamente entre las semanas 10 y 16 de gestación. Una vez se desarrollan, permanecen prácticamente iguales durante toda la vida.
Incluso si la piel sufre heridas, quemaduras o cicatrices, el patrón original suele regenerarse.
Su formación es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, como la posición del feto, el flujo del líquido amniótico y la presión que recibe la piel en desarrollo.
Estos elementos producen diseños únicos, irrepetibles incluso entre gemelos idénticos, lo que convierte a las huellas dactilares en una característica clave para identificar a cada individuo.
Además de su valor en la identificación, dicen los científicos que cumplen varias funciones biológicas importantes. Una, las yemas de los dedos poseen una mayor densidad de glándulas sudoríparas en comparación con otras zonas de la piel. Curiosamente, estas glándulas no se activan principalmente para regular la temperatura corporal, sino que responden con mayor frecuencia a estímulos emocionales como la ansiedad o el estrés. Esta respuesta influye en la humedad de la piel y desempeña un papel fundamental en la interacción de las manos y los pies con los objetos. Cuando entramos en contacto con superficies sólidas, las crestas epidérmicas de las huellas dactilares ayudan a mejorar el agarre y la precisión al manipular objetos. Lo hacen regulando los niveles de humedad, ya sea provenientes del ambiente o del sudor que liberan los poros.
Gracias a este equilibrio, aumenta la fricción entre la piel y las superficies, lo que reduce el riesgo de resbalones y permite sostener o mover objetos con mayor seguridad. En otras palabras, las huellas dactilares facilitan acciones cotidianas como agarrar herramientas, abrir frascos o utilizar dispositivos electrónicos.
En la actualidad, comprender cómo funcionan estos mecanismos ha cobrado mayor relevancia debido al uso constante de dispositivos tecnológicos. Las yemas de los dedos interactúan casi permanentemente con pantallas táctiles planas, lo que ha despertado el interés de los científicos por estudiar cómo influyen en la fricción y en la percepción táctil.
En definitiva, las huellas dactilares son una adaptación evolutiva que permite a los seres humanos manipular objetos con mayor precisión, trepar y tocar superficies con mayor eficacia. Sus crestas ayudan a canalizar el sudor y a aumentar la fricción con las superficies, lo que mejora nuestra capacidad de interacción con el mundo físico.
.- SOBRE LA TECNOLOGÌA DE LOS DETECTORES DE HUELLAS.
La tecnología móvil no deja de avanzar, con todo tipo de novedades que buscan mejorar la experiencia de los usuarios. Una de las más destacadas desde hace años son los detectores de huellas, que nos permiten desbloquear el teléfono o acceder a algunas aplicaciones con facilidad y mayor seguridad.
Sobre este tema, el ingeniero Tomás San Martín, en “Esperados poscast”, destacó lo que hace este tipo de tecnología en los iPhone.
El ingeniero explica que “los detectores de huella que están detrás de una pantalla, que parece magia, lo que es, es un altavoz y un micrófono, y es flipante. Lo que hace es que manda una onda de sonido donde está el circulito sobre el que pones el dedo; justo esa zona se manda a través de un pequeño altavoz que tiene, una pequeña onda de sonido en una frecuencia que no vas a escuchar ni tú ni yo, ni un perro siquiera”.
.- La importancia del sonido a la hora de detectar nuestra huella dactilar.
Sobre el funcionamiento del detector de huellas, el ingeniero continúa explicando que “manda una onda de sonido que rebota en tu dedo. La forma de tu huella dactilar, como tiene pequeños patrones, deforma el sonido y rebota, y entonces el micrófono detecta la onda rebotada y detecta la diferencia que hay de la original a la rebotada y así detectan tu huella”.
Una tecnología de enorme utilidad que facilita enormemente el acceso a nuestro teléfono, pudiendo desbloquearlo con mucha comodidad. Curiosamente, el funcionamiento de la misma es muy distinto a lo que la mayoría podía imaginar, haciendo uso del sonido de forma magistral.
Web: lanotadejota.com
Hoy escuchamos ese vozarrón de nuestro amigo Javier Solís, cantando “TU VOZ”.








