El alcalde de Calarcá Juan Sebastián Ramos Velasco, el pasado viernes 26 de junio, en la celebración del aniversario 140 del municipio, entregó 14 medallas a 14 ciudadanos, correspondientes a diferentes actividades en los que según el alcalde, se destacaron en el último año, aportando sus saberes a la administración y al municipio.
Igualmente el Concejo municipal de Calarcá otorgó dos medallas, a dos destacadas personalidades del municipio.
Aquí está el listado completo de condecorados por el aniversario 140 de la Villa del Cacique.
ALCALDÍA MUNICIPAL DE CALARCÁ – AÑO 2026. CIUDADANOS GALARDONADOS.
1. CIUDADANO HONORARIO: Oscar Jiménez Leal.
2. CIUDADANO EMÉRITO: Ignacio Salgado López.
3. ORDEN CACIQUE DE ORO: Juliana Gómez Nieto.
4. DISTINCIÓN CRUZ AL SERVICIO: Homenaje Póstumo Cabo Primero Jairo Andrés Rincón Machado.
5. DISTINCIÓN DE AMOR POR CALARCÁ: Asociación de Recuperadoras de Oficio PASTUPLAT – LIliana Tez Patiño -Presidente.
6. ORDEN CIUDAD DE CALARCÁ: Carolina Cardozo Jiménez – Agente Interventora Hospital La Misericordia. .
7. ORDEN VILLA DEL CACIQUE: Asarteca – Asociación de Artesanos de Calarcá. Luz Adriana Rojas González. Presidente.
8. ORDEN AL MÉRITO CÍVICO: Casa de La Mujer – Luz Mila Ospina de Carreño.
9. ORDEN AL MÉRITO DEPORTIVO: Angiely Angulo Pérez,
10. ORDEN AL MÉRITO COMUNICACIÓN SOCIAL – José Jota Dominguez Giraldo.
11. ORDEN AL MÉRITO INSTITUCIONAL: Contraloría General de la República – Seccional Quindío – Héctor Alberto Marín Ríos – Gerente Departamental G-01.
12. ORDEN MÁXIMA DOCENCIA: Helmer Marín Sánchez
13. ORDEN HONOR AL PROGRESO: Esperanza Ramírez Osorio
14. GALARDÓN INCLUSIÓN SOCIAL: Fundación Trascender – Irma Estella Benítez Serna – Presidente.
15.- En el grado institucional, el Concejo municipal de Calarcá, concede la medalla a la Corporación musical Palo Santo.
16.- En el grado individual, el Concejo municipal de Calarcá, concede la medalla al progreso y al mérito cívico a Jorge Humberto Guevara Narváez.
PALABRAS DE AGRADECIMIENTO PARA EL ALCALDE DE CALARCÁ.
Por Oscar Jiménez Leal
Agradezco en grado sumo la generosidad desbordante del señor alcalde Juan Sebastián Ramos Velasco al otorgarme la condecoración que me acredita como Ciudadano Honorario. La valoro en toda su dimensión porque bien sé que la categoría de ciudadano reviste un significado en el que, como en el Aleph de Borges, se condensa el desarrollo cultural de la humanidad y es el pilar para la construcción del sistema democrático, por cuanto resume en sí mismo todo el proceso vivido en la lucha por la constitución de un poder político en una sociedad libre e igualitaria.
Por ello, la categoría de ciudadano reúne un doble sentimiento de pertenencia, una doble fidelidad: aquella que lo atrae hacia los intereses de la vida privada, hacia la órbita de los lazos familiares, religiosos y culturales; pero también aquella que lo conduce a la esfera pública de la sociedad, a sentirse parte del poder público, a vincularse con el Estado, participando en sus decisiones.
Por eso mismo, la categoría de ciudadano no separa la vida privada de la vida pública, el interés privado del interés público, la libertad de la igualdad. Por el contrario, los une. No porque los confunda, sino porque los articula.
La ciudadanía en cada individuo une, entonces, de modo dialéctico, la esfera de sus asuntos privados con la esfera de los asuntos públicos. En la primera, exige el respeto a su interés privado, a sus costumbres y a su cultura. En la segunda, subordina sus intereses particulares al interés de la sociedad. Si la sociedad se dejara a la suerte de los intereses privados corre el riesgo de naufragar en la injusticia que nace de los egoísmos sin control. Y al contrario, si solo imperara el interés público, sobreviene el totalitarismo y la sobre politización como conducta.
En la antigüedad ser ciudadano era un privilegio exclusivo y excluyente y no un derecho universal como hoy. En Grecia y Roma ese derecho estaba restringido solo a los hombres libres, en tanto que las mujeres, los esclavos, que constituían la mayoría de la fuerza laboral, y los extranjeros estaban excluidos de la vida política.
Entre nosotros, durante el periodo de la Gran Colombia, solo eran ciudadanos los varones casados o mayores de 21 años que supieran leer y escribir y, además, tuvieran propiedad raíz o ingresos propios. En consecuencia, estaban excluidos, las mujeres, los esclavos, los indígenas, los servidores domésticos y los jornaleros. Iguales restricciones se mantuvieron a la ciudadanía durante la época de la Nueva Granada. Solo a partir de la Constitución de 1853, se eliminaron las restricciones económicas y de profesión a los varones, permitiendo que casi la totalidad de la población masculina pudiera votar. No obstante, la constitución de 1886, volvió a establecer algunas restricciones a la ciudadanía, ya que solo la podían obtener los colombianos mayores de 21 que ejercieran una profesión u oficio lícitos; las mujeres seguían siendo excluidas de la condición de ciudadanas, y por tanto, carecían de los mínimos derechos humanos. Fue solo a partir del plebiscito de 1957 cuando pudieron acceder a la ciudadanía plena en igualdad con los varones.
Es tan honroso el título de ciudadano que el mismo Libertador Simón Bolívar lo reivindicó para sí, cuando en los albores de la República, al asumir la presidencia de la Gran Colombia, ante el Congreso de Cúcuta el 3 de octubre de 1821, expresó:
“Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, aquél emana de las leyes. Cambiadme, Señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano”.
Señor alcalde, estimo que en las consideraciones para llenarme de honor primaron algunos persistentes esfuerzos que a lo largo de mi trayectoria vital he tratado de realizar en pro del amado terruño, con más dedicación y desvelo que ánimo de reconocimiento; pero si fuere cierto, ellos son insignificantes comparables con el enorme y exquisito estremecimiento existencial que se apodera de mi alma cada vez que evoco el sonoro nombre de CALARCÁ.
(Escrito por Óscar Jiménez Leal, condecorado por el alcalde de Calarcá, como ciudadano honorario).








