1.- Filandia es un municipio, que de a poco, se fue ganando la admiración nacional, y después la mundial, dada su arquitectura, la queridura de la gente, el clima frío pero agradable, su aventajado turismo rural, el color de la pintura de sus casas, y por supuesto, llegar allí en medio de un valle verde, ansioso esperando ser recorrido. Y ya, ubicados en la plaza principal porque es necesario llegar allí, maravillarnos con todo, con el ambiente, con olor a pueblo refundado por los visitantes, con el clima y la alegría pegada por todas las fibras del cuerpo del visitante, con una sonrisa delatadora de emoción.
Eso es lo que produce llegar hoy a Filandia, visitarla y recorrerla. Su alcalde Duberney Pareja se ha preocupado mucho de mostrarla ordenada y muy limpia.
Están llegando 60.000 personas en cada puente del calendario, 60.000 personas que hay que acomodarlas en hostales, hoteles, residencias, posadas, albergues, restaurantes, cafeterías, centros comerciales, calles, carreras, carreteras, y en fin, donde puedan acomodarse porque no se quieren ir apenas lleguen. Quieren comprar algo ya sea donde Agustín, o donde Julio López, o en Mil de Cilantro o Jahn Café, o donde Ramiro Aguirre en el segundo piso del Centro Comercial que antes fue la alcaldía; o estacionar su cuerpo donde Azael para vivir de recuerdos al ritmo de las canciones veteranas. En fin, ese es un descanso pleno estar en Filandia, hoy recorriendo todas las cuadras del alumbrado, y mirando la iglesia de noche, para extasiarse por el colorido y por lo hermoso y sin necesidad de gastarse el presupuesto. El gran defecto de Filandia hoy, es la carretera de entrada, desde Cruces hasta la cabecera, de propiedad de la gobernación, que el gobernador Galvis cada que viaja a Filandia dice que “ya está la plata y ya la vamos a arreglar, desde Cruces, para que sepan que aquí hay un gobernador que los quiere y no los olvida”. Eso ha dicho y mandado a decir desde agosto del año 2024. Já.
Los dueños de negocios, todos, hoy dicen que ahora venden mucho más que antes. Sin embargo, parte de esos 20.000 vehículos que llegan a Filandia se van para Quimbaya, Montenegro, Circasia, Salento y otros, porque Filandia no tiene donde parquearlos, no caben en Filandia; eso lo dicen y lo saben hasta los concejales del pueblo.
Con esa montaña de gente, y la ONU hablando bien de Filandia como una de las tres joyas del turismo rural en el mundo, el alcalde municipal haciendo además lo que la ley le permite, (ley 489 de 1998 y plan de desarrollo municipal) quiso presentarle al Concejo un proyecto donde se constituya una “Sociedad de Economía mixta”, pública y privada, y los Concejales decidieron votarlo negativamente, negándole a Filandia un parqueadero que necesita, construido ya sea por la vía de la sociedad mixta o porque algún rico del pueblo decida hacerlo, pero lo necesita. No está ese rico, entonces se necesita hacerlo y el camino viable, sensato, por ley, es la sociedad de economía mixta. No hay ninguna razón lógica para que no se haga; lo contrario es decirle al Quindío, a Colombia y al mundo, que no vengan a Filandia; que no hay donde parquear, y que al progreso “aquí le decimos que no”. La gobernación quiere hacer un teleférico en Salento, para descongestionar el flujo vehicular que también inunda a Salento y es imposible dejarlos llegar hasta la cabecera. Y, ¿Cuál es la razón para que los concejales de Filandia digan que no aprueban una sociedad de economía mixta, con dineros del municipio y de capital privado.?. No es cierto que sea para entregárselo a un privado, es para constituir una sociedad público privada que es muy distinto. No hay una sola razón legal para negar el proyecto.
Eso sí, los opositores del alcalde celebran porque no aprobaron llevar progreso al municipio, progreso que necesita, y que Duberney hombre inteligente, brillante, beligerante si se quiere, pero de lógica fácil y decisiones modernas y necesarias, quiere darle al municipio.
A Filandia llegan 20.000 carros en puentes festivos, y 13.000 los fines de semana, para que los negocios dedicados al turismo aprovechen una bonanza cada semana, y no hay donde estacionarlos, y al Concejo municipal le parece que Filandia no necesita parqueaderos para recibir esos visitantes. Esa decisión seguramente influenciada desde afuera, tiene que conocerla la comunidad, aunque debe destacarse en ellos su amabilidad y respeto, pero el municipio necesita su apoyo.
2.- Más sobre Filandia: El concejal Yeison Agudelo, elegido por el partido conservador, pidió al gobierno de Estados Unidos, una visa para ingresar a dicho país. La solicitud de visa le fue negada. Después de eso, el concejal manifestó públicamente que por su teléfono estaba siendo objeto de amenazas. Seguidamente salieron publicaciones calificando al alcalde como enemigo político del concejal. Punto. No se conocen las pruebas de las amenazas al Concejal, y se presume que se apoya en las supuestas amenazas, para pedir asilo político y viajar a Estados Unidos.
3.- El alumbrado de Filandia es para visitar, como lo es también el Mirador, excelente tema turístico que cada día recibe más visitantes. El alumbrado de la iglesia es espectacular, con tecnología casera y muy barata, y no se hizo botando plata como el alumbrado de la gobernación del Quindío, muy bonito, muy hermoso, pero botando plata.
Aporte de los lectores: “Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen, vale mucho más que lo que sus opositores dicen.” (Antonio Gala, poeta y novelista español).







