Después de muchos años de necesidad, de clamores y reclamos, la alcaldía de Armenia logró establecer un nuevo despacho de atención al público, para los trámites relacionados con sus vehículos automotores en la capital quindiana.
Creo que fue (admito corrección de fecha) en la segunda ocasión que en la alcaldía de Armenia, elegido por voto popular, Mario Londoño Arcila decidió que la dirección de tránsito y transportes de Armenia debería estar en un sitio que no llenara tanto el tránsito automotor cercano a los despachos públicos, y ordenó el traslado de las oficinas a la llamada “Estación” del ferrocarril, ubicada en esa época “lejos del centro”.
Hasta allí debían llegar todos los interesados a inscribir o actualizar el Registro único nacional de tránsito, RUNT; traspaso de vehículo cambiando de propietario, presentando contrato de compraventa y estar a paz y salvo en multas; registro de vehículos nuevos; expedición, renovación, duplicado o recategorización de licencias de conducción; duplicado por pérdida de licencia de tránsito o cambio de placa; el registro o levantamiento de prenda, inscribiendo vehículos como garantía financiera; traslado de matrícula que es cambiar de ciudad donde está registrado el vehículo; la cancelación de matrícula por destrucción, pérdida definitiva o exportación; registro de improntas con número de motor, chasis y serie; solicitar paz y salvo y no tener comparendos registrados por “los chupas” tanto para el comprador como vendedor en caso de traspaso, y no olvidar la cédula original, el formulario de solicitud, el SOAT vigente y la revisión técnico-mecánica.
“Chupas” fue el apodo con el que se conocieron los agentes civiles de tránsito en Bogotá y se difundió por todo el país; o los “kokorikos”, apodo llegado de Cali, cuyo uniforme era del mismo color que los colores de la empresa avícola, de propiedad del tolimense Gabriel Camargo.
De manera que todos los armenios y clientes tenían que ir hasta esta zona a hacer los trámites de tránsito; y también llegaron a ese sector los habitantes de calle, los vendedores ambulantes y estacionarios, los bazuqueros de la zona, los tramitadores, los autos detenidos que llegaban a los patios, patios que estaban a continuación de las oficinas, y para colmos, el entorno de habitabilidad no ayudaba a dar una mejor visión a la ciudad.
Fueron muchos años de quejas, reclamos, padecimientos, y los funcionarios quejándose poque todos los días y a cualquier hora recibían del techo la deposición de los pájaros, palomas, murciélagos y cucarachas.
Ese hermoso edificio, o estación, orgullo de la arquitectura nacional, vivió años difíciles, hasta que……….
Hasta que el alcalde James Padilla decidió quitarle la pena o vergüenza a todos los habitantes de Armenia y del Quindío, y resolvió que había que “ayudar” a arreglar otro problema, y tramitando todo lo legal, trasladó la oficina de tránsito de Armenia, para la llamada “galería minorista de Armenia”, la que fue construida para llevar a todos los vendedores ambulantes de Armenia, que sufrieron, padecieron y perdieron mucho con el terremoto de enero de 1999. Esa galería fue otro tormento, no creció, la gente de Armenia tampoco quiso ir a mercar a esa “nueva galería”, y mediante cartas los comerciantes pidieron a todos los alcaldes una mejora económica o una ayuda para poder sobrevivir.
Para allá, antiguo batallón Cisneros ahora llamado “galería minorista”, se fue todo el trámite que requieren los vehículos, y con ellos sus oficinas, empleados y por supuesto los usuarios. Se espera que también sirva de apoyo económico para los comerciantes de esta nueva edificación, la que fue absolutamente remodelada para que todo mundo, incluidos los usuarios sientan la comodidad de una ciudad, que puede ofrecer mejores servicios, porque las entidades públicas deben estar puestas al servicio del público y los habitantes y visitantes de la ciudad.
Las nuevas oficinas, que contaron con una inversión de $2.100 millones de pesos para su adecuación, disponen de 13 casillas para la atención al público, 7 más que en la antigua Estación del Ferrocarril, atendiendo 350 trámites, terminados en su totalidad el primer día.
Nos falta declarar nuestras felicitaciones a la administración municipal, por superar tres necesidades; la primera, el traslado de empleados a unas oficinas dignas de sus oficios; la segunda necesidad, darle a los usuarios y visitantes una mejor imagen y mejor servicio, y la tercera necesidad, darle ánimos a los vendedores de productos de la galería minorista, y a las empresas de transporte que llegan allí. Eso se llama “servicio público”, el que deben prestar las autoridades, y entender que para eso fueron elegidos.
Agradezco a Juan Carlos Ocampo, funcionario de la sección de siniestralidad, la colaboración en la información.
Jota Domínguez Giraldo (lanotadejota.com)
Canta Martha Serra Lima, “A mi manera”.








