Muchos quindianos esperaban, ansiosos, la aparición algún día, del precandidato presidencial de “pura derecha”, Abelardo de la Espriella, quien llegó el martes a las diez de la mañana, y se sentía un ambiente favorable, nada hostil, con expectación creciente, y una plaza cómodamente llena. Y le dio gusto a los quindianos, porque en su intervención tenía puesta la camiseta del Deportes Quindío, la que no se ha puesto todavía Hernando Ángel el propietario del equipo. Y obvio, ver a alguien con ese gesto, gustó, como gustaría ver si el dueño del equipo se la pone.
Tenía claro “el tigre” en la cabeza, hablar de las ventajas que tiene el territorio del Quindío, y con eso entusiasmó a los asistentes, porque mostró su vasto conocimiento del departamento, del territorio, de sus vías, de sus necesidades industriales, conoce el tema de zona franca, y el cruce de vías con los otros departamentos limítrofes; dicho de otra manera, está más informado que nuestros dirigentes departamentales y eso causó ovaciones y admiración.
Ya en los temas de generación de empleo, de darle duro a los bandidos, de asegurar la seguridad, de impulsar la educación, de reparto nacional del presupuesto y regalías, es el discurso que ha repetido en todas las plazas, solo que en Armenia vino a decirlo personalmente.
La gente que asistió y otros que lo escucharon por las redes sociales, estaban decididos a acompañarlo, y se volvió a sentir en la plaza el fervor de aquellos años, donde las banderas de los partidos llenaban de seguidores y copartidarios hasta el último rincón de las esquinas.
Igualmente invitó a acompañar las listas al Congreso que respaldan a los partidos y candidatos que hoy le están brindando sus votos para acercarlo a la primera magistratura del Estado. Nada está ganado, pero nada está perdido. Los derechistas de siempre, ahora más que nunca se sienten con el derecho de elegir su candidato, después de ver cómo en las últimas elecciones muchas personas con gran despreocupación, se olvidaron de la obligación ciudadana de prestar la ayuda a la democracia, participando de la escogencia en la elección de los dignatarios del Estado, y de quienes deben representar ante el Congreso y el alto gobierno a las poblaciones y comunidades, para su real desarrollo.
Jota Domínguez Giraldo (lanotadejota.com)
Aquí está Vicky Carr con su exitazo de siempre, “mala suerte”.







