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Sobre Áreas Metropolitanas

“El gobernador del Quindío, el “cura” Osorio, emprendió viaje a Barcelona en España, el 9 de abril de 2016, para conocer el funcionamiento del área metropolitana de dicha región, acompañado de nueve alcaldes quindianos”, dijeron los medios de comunicación del departamento. Su viaje fue muy criticado, porque recibió aportes económicos (pasajes) de entidad no gubernamental para hacer ese recorrido, creándole un presunto “conflicto de intereses”. A la fecha de hoy, exactamente 10 años después, no se conoce del “cura” un informe oficial del resultado de esas gestiones “oficiales” que nos diga si le parecieron buenas o malas las áreas metropolitanas. Presentarlo hoy, “estaría un poquito retrasado”.  

Por esas mismas calendas, el 10 de julio de 2016, hace 10 años, el municipio de Envigado en Antioquia, que se había apartado en 1983 como fundador del área metropolitana del Valle de Aburrá, regresó 33 años después a conformar el área metropolitana, en una votación donde podían participar 230.813 ciudadanos según el censo electoral. Para que la consulta fuera viable, se requería una consulta donde participara el 5% del censo electoral, es decir 11.540 ciudadanos y votaron 40.395 personas, de las cuales 24.507 votaron por el “SI”; 15.364 por el NO; 366 votos nulos y 158 votos no marcados. Muy extraño que estando Envigado a 276 kilómetros de Armenia, el “cura” Osorio, gobernador, que decía “estar tan interesado en conocer el funcionamiento de las áreas metropolitanas” no haya “estado tan interesado en conocer ese proceso antioqueño”.

Según Planeación Nacional, Envigado fue declarado en el año 2015 como “el mejor vividero de Colombia”, y sus dirigentes decían que no necesitaban “meterse en áreas metropolitanas”, que ellos eran capaces de salir adelante sin ayuda de nadie.

Pero pudo más la necesidad de la asociación, porque el crecimiento de Medellín y del área metropolitana, tocaba las puertas de Envigado. Ya dijimos que reingresó en julio de 2016. Desde entonces, llegó a la mesa donde se toman las decisiones regionales y pudo entrar a discutir el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial, el Plan de Gestión de Residuos Sólidos, el Plan de Ordenación y Manejo de la Microcuenca, el Plan Maestro de Movilidad, el Plan de Seguridad y Convivencia, el Plan Integral de Gestión de la Calidad del Aire, cinco instituciones educativas, una vía transversal, el mantenimiento de cauces y quebradas, la vía distribuidora de la Avenida Regional y el intercambio vial de La Ayurá, y la unificación de proyectos de mediana y alta envergadura que la administración municipal no hubiera podido apalancar solo con recursos propios o con cobros de valorización.

Hoy, esa área metropolitana llamada “del Valle de Aburrá”, la integran los municipios de Barbosa, Girardota, Copacabana, Bello, Itagüí, Sabaneta, La Estrella, Caldas y Envigado, vinculados entre sí por dinámicas e interrelaciones territoriales, ambientales, económicas, sociales, demográficas, culturales y tecnológicas que para la programación y coordinación de su desarrollo sustentable, desarrollo humano, ordenamiento territorial y racional prestación de servicios públicos requieren un ente coordinador. La junta metropolitana la conforman los diez alcaldes del Valle de Aburrá y la preside el alcalde de Medellín, ciudad núcleo. Esto permite sumar esfuerzos y voluntades, y generar sinergias para crecer de manera articulada y equitativa.

El concepto de Áreas Metropolitanas se incorporó en la reforma de la Constitución Política de 1968, materializada luego con la Ley 61 de 1978 denominada Ley Orgánica del Desarrollo Urbano. En ejercicio de las facultades extraordinarias otorgadas al ejecutivo, se expidió el Decreto-Ley 3104 de 1979, en virtud del cual se reguló sobre los alcances, propósitos, condiciones de constitución y de funcionamiento de las áreas metropolitanas en Colombia, y se autorizó el funcionamiento de las Áreas del Valle de Aburrá, Barranquilla, Pereira y Bucaramanga, definidas como entidades administrativas de derecho público, orientadas hacia la planificación y programación armónica del desarrollo de todo el territorio puesto bajo su jurisdicción, y provistas de atributos normativos con una jerarquía superior a la de los municipios asociados, y fueron reguladas sus atribuciones planificadoras a partir de la Ley 152 de 1994 por la cual se establece la Ley Orgánica de los Planes de Desarrollo.

.- CONSTITUCIONALIDAD Y LEGALIDAD DE LAS ÁREAS METROPOLITANAS.

Hoy, las áreas metropolitanas se rigen por el artículo 319 de la Constitución Política y por la ley 1625 de 2013, estableciendo el marco jurídico, administrativo y fiscal de las mismas.

Dice la Constitución, que dos o más municipios podrán ejecutar obras de interés metropolitano, y se realizarán consultas populares para decidir la vinculación de esos municipios; y la ley permite que esos dos o más municipios pertenezcan a otros departamentos, artículo cuatro.

En ese sentido, Filandia, municipio quindiano, acaba de ser autorizado por el Senado de la República, para que integre el área metropolitana de Centro Occidente (A.M.C.O.), con Pereira como ciudad núcleo según petición hecha por el alcalde de ese municipio, el abogado Duberney Pareja Giraldo, siguiendo las orientaciones constitucionales y de ley.

Fruto de esa decisión, Juan Miguel Galvis, actualmente gobernador del Quindío, que poco o nada se ha interesado por Filandia y sus necesidades, sale a desorientar a la comunidad a decirle que eso hay que evitarlo, que Filandia no se puede desagregar del Quindío, quedando en ridículo demostrando total desconocimiento del tema. De paso arrastró a la ignorancia al Comité Intergremial del Quindío y al señor Jesús “Chucho” Bedoya, elegido representante a la Cámara, entidad donde podrá ilustrarse de las leyes de las que ahora comenta con total falta de entendimiento. Mucho bien le harían a Filandia estas personas y entidades, si apoyaran la decisión de integrar el área metropolitana de Centro Occidente, pues Filandia y sus habitantes se beneficiarían de ella y sin desligarse del Quindío.

Claro que es posible que Filandia integre un área metropolitana sin violar la Constitución y la ley. Filandia no puede seguir viviendo de las migajas o de la nada de las inversiones del señor Juan Miguel Galvis, actual gobernador quindiano, cuyos recursos solamente alcanzan para Salento, y cuyas mentiras de apoyo a los municipios se van quedando grabadas en el tiempo. La última vez que el gobernador visitó a Filandia fue para tomarle fotos y exponer por medio de fotos a una señora acumuladora de residuos, que tenía una condición especial, por lo que la ley la protege y no podía ser grabada ni expuesta, pero el gobernador la expuso. De resto, pues nada. 

Obviamente que, al conformar otra entidad como integrante del área metropolitana, Filandia está en la obligación de hacer aportes económicos que puedan sostener la parte administrativa de las áreas metropolitanas. Pero, aunque eso, jamás serán mayores las cargas tributarias que las satisfacciones que se derivan de estar en ese grupo.

Nuevas vías, nuevas carreteras, medio ambiente mejor tratado, posible reducción de tarifas de peaje, mejor servicio de transporte, más capacidad de servicios públicos como agua y aseo, conectividad rural mejor pavimentada, y servicios de salud más oportunos. Es preciso que todos los habitantes se informen bien de la noticia, pues hasta el momento, todos los municipios que integran las áreas metropolitanas del país, han destacado pertenecer a unas entidades fuertes, con excelentes utilidades sociales.

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